Un obituario es un texto breve que anuncia el fallecimiento de una persona y, sobre todo, recuerda quién fue: su trayectoria, lo que le importaba y cómo la recuerdan quienes la quisieron. Para escribirlo basta con seguir una estructura sencilla (anuncio, datos esenciales, semblanza, familia y despedida), elegir dos o tres detalles que la retraten y revisar los datos con la familia antes de publicarlo. En esta guía tienes la estructura paso a paso, ejemplos ficticios que puedes adaptar y los errores que conviene evitar.
Qué es un obituario y en qué se diferencia de una esquela
En España se usan varias palabras para textos parecidos, y conviene distinguirlas porque cada una tiene una función distinta:
| Texto | Para qué sirve | Extensión habitual | Quién lo suele escribir |
|---|---|---|---|
| Esquela | Comunicar el fallecimiento y los datos del velatorio, el funeral o el entierro | Muy breve, con fórmulas fijas | La familia, con ayuda de la funeraria |
| Obituario | Anunciar el fallecimiento y trazar una semblanza de la persona | De un párrafo a varios | La familia, un amigo o, en prensa, un periodista |
| Recordatorio | Tarjeta que se entrega en el funeral o en el aniversario, con una oración o un texto breve | Unas líneas | La familia |
| Elogio fúnebre | Discurso que se pronuncia en la ceremonia | De tres a diez minutos de lectura | Un familiar o amigo cercano |
La esquela responde a «quién, cuándo y dónde»; el obituario, además, a «quién era». Si lo que necesitas es solo anunciar el funeral, te servirá nuestra guía sobre esquelas y recordatorios. Si vas a hablar en la ceremonia, encontrarás ideas en palabras de despedida para un funeral. Muchas familias combinan los tres: una esquela con los datos prácticos, un obituario en internet o en el periódico local y unas palabras en la despedida.
Antes de escribir: información que conviene reunir
Escribir un obituario en los días siguientes a una muerte no es fácil. Ayuda mucho repartir la tarea: una persona reúne los datos, otra redacta y una tercera revisa. Antes de empezar, conviene tener a mano:
Datos esenciales
- Nombre completo, tal como lo conocía la gente (incluido el apodo, si lo tenía).
- Edad y lugar de residencia; fecha y lugar de nacimiento, si se quieren incluir.
- Fecha y lugar del fallecimiento (la causa es opcional y la decide la familia).
- Datos del velatorio, la ceremonia y el entierro o la incineración, si el obituario los va a incluir.
Datos para la semblanza
- Estudios, oficio o profesión y lugares donde trabajó.
- Aficiones, causas que apoyaba, asociaciones o grupos de los que formaba parte.
- Logros que le enorgullecían, grandes o pequeños.
- Frases que repetía, manías entrañables, recetas o costumbres por las que se la recuerda.
- Familiares que la precedieron y familiares que la sobreviven.
Una buena forma de recoger material es preguntar a tres o cuatro personas cercanas: «¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en ella?». Las respuestas suelen dar los detalles más vivos del texto.
Si estás coordinando también los trámites, nuestra guía sobre qué hacer cuando fallece un familiar te ayuda a ordenar las primeras gestiones, y la de cómo organizar un funeral paso a paso explica qué datos de la ceremonia tendrás que confirmar con la funeraria.
Estructura de un obituario, paso a paso
No existe una plantilla obligatoria, pero la mayoría de los obituarios bien escritos siguen este orden. Puedes usarlo como esqueleto e ir rellenando.
- El anuncio. Una o dos frases con el nombre, la edad, el lugar y la fecha del fallecimiento. Por ejemplo: «Falleció el pasado martes en Teruel, a los 84 años, rodeada de su familia».
- Quién era, en una frase. Una línea que la sitúe: «Maestra durante cuarenta años y alma de las fiestas de su barrio».
- La trayectoria. Origen, estudios, trabajo, hitos vitales. No hace falta un currículo completo: elige lo que la definía.
- La persona. Carácter, aficiones, manías, lo que la hacía única. Aquí van las anécdotas y los detalles concretos.
- La familia. Quiénes la precedieron y quiénes la recuerdan. Puede ir en forma de lista o integrada en el texto.
- Los datos prácticos (opcional). Velatorio, ceremonia, sepelio o una petición de la familia, como donativos a una entidad en lugar de flores.
- El cierre. Una frase que resuma su legado o un agradecimiento a quienes la cuidaron.
Cómo empezar sin quedarse bloqueado
La primera frase suele ser la más difícil. Un truco es escribirla al final: empieza por la parte de la trayectoria, que es más objetiva, y vuelve al comienzo cuando ya tengas el tono. Otro recurso es abrir con un rasgo que la defina: «Nadie en la calle Mayor se acuerda de un domingo sin el olor del pan de Rosario».
Cómo nombrar a la familia
Lo habitual es nombrar primero a la pareja, después a hijos e hijas (con sus parejas, si se desea), nietos, hermanos y otros familiares cercanos. Para evitar olvidos y malentendidos, redacta la lista con la familia y decide antes si se nombra a todos por su nombre o se agrupa («sus sobrinos y demás familia»). Si la persona tenía amigos que eran familia elegida o cuidadores que la acompañaron, también caben.
Tono, extensión y estilo
Tono
El tono debe parecerse a la persona. Si era alguien con mucho sentido del humor, un toque de humor amable puede ser el mejor homenaje; si era reservada, un texto sobrio le hará más justicia. Lo que conviene evitar es el tono de discurso oficial lleno de adjetivos genéricos («una gran persona, muy querida por todos») que podrían aplicarse a cualquiera.
Extensión
- Para prensa en papel: suele ser breve, porque el espacio se paga o es limitado. Pregunta antes al medio.
- Para una web de esquelas o un memorial online: entre 150 y 400 palabras es una extensión cómoda de leer.
- Para redes sociales o un mensaje a la comunidad: unas pocas líneas con un enlace al texto completo.
Estilo
- Escribe en tercera persona y en pasado («fue», «le encantaba»), salvo que el texto lo firme alguien en primera persona.
- Usa frases cortas. Se leen mejor en pantalla y en voz alta.
- Prefiere un detalle concreto a tres adjetivos: «se sabía de memoria los horarios de todos los autobuses de la comarca» dice más que «era muy detallista».
- Evita eufemismos confusos si la familia prefiere claridad. «Falleció» es correcto y respetuoso.
- Cuida las mayúsculas: «doctora», «párroco» o «presidente» van en minúscula cuando acompañan al nombre.
Ejemplos de obituarios (ficticios)
Los siguientes ejemplos están escritos para esta guía. Las personas, lugares concretos y circunstancias son totalmente inventados; cualquier parecido con personas reales es casual. Úsalos solo como inspiración para la estructura y el tono.
Ejemplo 1: obituario clásico para prensa local
Ejemplo ficticio. «Aurelio Prados Ventura falleció el 3 de marzo en su casa de Calatayud, a los 88 años. Nacido en una familia de agricultores, empezó a trabajar a los catorce años en el taller de su tío, que acabaría dirigiendo durante más de tres décadas. Fue durante años tesorero de la banda de música del pueblo, a la que nunca dejó de acudir, aunque, como él mismo reconocía, jamás aprendió a tocar ningún instrumento. Le sobreviven su mujer, Pilar; sus hijos, Marta y Luis; y sus cuatro nietos. La familia agradece el cariño del personal del centro de salud que lo atendió en sus últimos meses.»
Ejemplo 2: obituario cercano para una web de recuerdo
Ejemplo ficticio. «Nuestra madre, Encarnación Ríos Almagro, Encarni para todo el barrio, nos dejó el pasado domingo a los 79 años. Fue costurera, y durante medio siglo no hubo boda, comunión ni disfraz de carnaval en la calle del Olivo que no pasara por sus manos. Tenía una regla de oro: en su casa nadie se iba sin merendar. Le gustaban los boleros, las novelas de misterio y las tardes de cartas con sus amigas del hogar del jubilado, a las que ganaba casi siempre. La echaremos de menos sus hijos, Rafael y Lucía, sus nietos y todas las vecinas que se llevaron un vestido arreglado y un trozo de bizcocho. Gracias, mamá, por enseñarnos a cuidar de los demás.»
Ejemplo 3: obituario breve para redes sociales
Ejemplo ficticio. «Con mucha tristeza os comunicamos que nuestro compañero Tomás Ibáñez Coll ha fallecido a los 61 años. Durante veinte años fue el corazón del club de montaña, el que siempre llevaba café caliente y un mapa de repuesto. La despedida será el sábado; os iremos informando aquí. Buen camino, Tomás.»
Ejemplo 4: obituario con petición de la familia
Ejemplo ficticio. «Elena Marín Quesada, bibliotecaria y lectora incansable, falleció el 12 de enero en Logroño a los 70 años, tras una larga enfermedad que afrontó con serenidad. Dedicó su vida a acercar los libros a quienes no los tenían a mano: organizó durante años un servicio de préstamo a domicilio para personas mayores de su barrio. Le sobreviven su compañero, Andrés, y su hermana, Clara. Por deseo expreso de Elena, en lugar de flores la familia agradecerá donativos a la biblioteca municipal.»
Fíjate en lo que tienen en común: un anuncio claro, una frase que sitúa a la persona, uno o dos detalles concretos y memorables, la familia y un cierre. Ninguno pasa de unas pocas líneas por apartado.
Casos especiales: muertes difíciles, personas jóvenes y familias complejas
Cuando la muerte ha sido traumática
No es obligatorio mencionar la causa del fallecimiento. En casos de accidente, suicidio o muerte violenta, muchas familias prefieren fórmulas como «falleció de forma repentina» o, simplemente, «falleció». Lo importante es respetar lo que la familia quiera contar y no añadir detalles que puedan causar más dolor o curiosidad ajena. Si se menciona una enfermedad, a veces se acompaña de una invitación a apoyar su investigación o a una asociación de pacientes.
Cuando fallece una persona joven o un bebé
El obituario de una persona joven suele centrarse en lo que fue, en lo que amaba y en la huella que deja en su entorno, más que en una trayectoria. En el caso de un bebé, algunas familias prefieren un texto muy breve, con su nombre y unas palabras de amor; puede orientarte nuestra guía sobre el duelo perinatal y cómo despedir a un bebé.
Familias reconstituidas o con conflictos
Las listas de familiares pueden generar tensiones: exparejas, hijos de distintas relaciones, hermanos distanciados. Lo más sensato es que una persona de referencia de la familia valide el texto antes de publicarlo. Ante la duda, fórmulas inclusivas («sus hijos, sus nietos y toda su familia») evitan exclusiones involuntarias.
Obituarios de compañeros de trabajo o miembros de una asociación
Cuando lo publica una empresa o una entidad, conviene pedir permiso a la familia y centrarse en su trayectoria en ese ámbito. En qué hacer cuando fallece un compañero de trabajo encontrarás pautas para comunicarlo en el entorno laboral.
Escribir tu propio obituario
Hay personas que dejan escrito su obituario o, al menos, los datos y detalles que les gustaría que se contaran. Es un gesto que facilita mucho las cosas a la familia y encaja bien dentro de la planificación de tu propio funeral.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
- Datos erróneos. Un apellido mal escrito, una edad equivocada o una fecha del funeral incorrecta son los fallos más frecuentes y los que más duelen. Revisa todos los datos con dos personas distintas.
- Olvidar a alguien en la lista de familiares. Haz la lista por escrito con la familia antes de redactar.
- Exceso de adjetivos genéricos. Sustitúyelos por hechos y detalles concretos.
- Contar demasiado. Enfermedades, conflictos o detalles íntimos que la persona no habría querido publicar. Pregúntate: «¿Le habría gustado leer esto?».
- Publicar datos que facilitan robos. Evita dar la dirección exacta del domicilio junto con la hora del funeral; basta con indicar el tanatorio o la iglesia.
- Copiar textos ajenos. Inspirarse en ejemplos está bien, pero copiar obituarios publicados o fragmentos de libros, poemas o canciones protegidos no es correcto. Si quieres citar una frase, que sea breve y con su autor, o elige un texto de dominio público.
- No adaptar la extensión al medio. Lo que funciona en una web puede ser demasiado largo para el periódico o para un mensaje.
Dónde publicar el obituario
El lugar condiciona la extensión, el coste y quién lo leerá.
| Medio | Ventajas | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Prensa local o provincial | Llega a vecinos y personas mayores que no usan internet | Suele tener coste y espacio limitado; orientativamente, una esquela en prensa puede costar entre 100 y 600 €, y puede variar mucho según el medio y el tamaño |
| Webs de esquelas y memoriales online | Permiten textos más largos, fotos y mensajes de condolencia | Revisa si son gratuitas y cuánto tiempo permanece publicado el texto |
| Web o redes de la funeraria | Se publica junto con los datos del servicio | Pregunta si está incluido en el presupuesto |
| Redes sociales de la familia | Rápido, gratuito y llega a amigos lejanos | Conviene un texto breve y revisar la privacidad de la publicación |
| Boletín de una asociación, empresa o parroquia | Llega a la comunidad que compartía con la persona | Pide permiso a la familia antes de publicar |
Si vas a publicarlo en internet, nuestra guía sobre cómo publicar una esquela online explica las opciones paso a paso, y en la sección de esquelas de Obelium puedes ver cómo se presentan. Muchas funerarias de tu ciudad ofrecen la publicación de la esquela o del obituario como parte del servicio; si estás comparando opciones, revisa este punto en los presupuestos o calcula el total con la calculadora de coste de un funeral.
Recuerda también que el obituario se puede leer más adelante: en una misa de aniversario, en una reunión familiar o imprimirse en el recordatorio que se entrega a los asistentes.
Lista de comprobación antes de publicar
- Nombre y apellidos escritos correctamente, con acentos y partículas («de», «del»).
- Edad y fechas comprobadas con un documento o con la familia.
- Lista de familiares revisada y aprobada por la persona de referencia.
- Datos de velatorio, ceremonia y sepelio confirmados con la funeraria (lugar, día y hora).
- Causa del fallecimiento incluida solo si la familia lo desea.
- Sin dirección del domicilio ni datos personales innecesarios.
- Extensión adaptada al medio donde se publica.
- Leído en voz alta al menos una vez para detectar frases torpes.
- Foto elegida con la familia, si se va a incluir.
- Revisado por una segunda persona antes de enviarlo.
Escribir un obituario es también una forma de empezar a elaborar la pérdida. Si en el proceso te remueve más de lo esperado, es normal; puede ayudarte leer sobre las fases del duelo y cómo afrontarlo.
Guías relacionadas
- Esquelas y recordatorios: fórmulas y modelos para anunciar el funeral de forma breve.
- Palabras de despedida para un funeral: ideas para preparar un discurso en la ceremonia.
- Cómo publicar una esquela online: opciones para compartir el texto en internet.
- Lápidas y epitafios: si buscas una frase breve para la lápida o la placa del nicho.
- Frases de pésame cortas: para quienes quieren responder al obituario con un mensaje.
- Cómo organizar un funeral paso a paso: para coordinar el resto de la despedida.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre un obituario y una esquela?
La esquela es un anuncio breve con fórmulas fijas que comunica el fallecimiento y los datos del funeral. El obituario, además, hace una semblanza de la persona: quién fue, qué hizo y cómo se la recuerda.
¿Quién debe escribir el obituario?
Normalmente un familiar o un amigo cercano, aunque en prensa a veces lo escribe un periodista. Lo importante es que la familia lo revise y lo apruebe antes de publicarlo.
¿Cuánto debe ocupar un obituario?
Depende del medio. En prensa en papel suele ser breve por espacio y coste; en una web, entre 150 y 400 palabras es una extensión cómoda; en redes sociales, unas pocas líneas.
¿Hay que poner la causa de la muerte?
No. Es una decisión de la familia. Muchas personas prefieren no mencionarla o usar fórmulas como «tras una larga enfermedad» o «de forma repentina».
¿Se puede incluir humor en un obituario?
Sí, si encaja con la personalidad de quien ha fallecido y la familia está de acuerdo. Un toque de humor amable puede retratar mejor a la persona que un texto solemne.
¿Puedo usar un poema o una frase famosa?
Una cita breve con su autor suele ser aceptable, pero evita reproducir poemas o canciones completos protegidos por derechos de autor. Los textos de dominio público o unas palabras propias son siempre una buena opción.
¿Cuándo se publica el obituario?
Si incluye los datos del funeral, en cuanto estén confirmados con la funeraria. Si es solo una semblanza, puede publicarse días o semanas después, o con motivo de un aniversario.
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